Un mes después del sismo y del tsunami que le siguió, comienzan a aflorar las historias. Algunos nos dan la oportunidad de descubrir sectores de actividad en los cuales Francia está bien presente. Así, la CMA CGM, compañía de transporte marítimo Francesa vivió en primera línea esa noche del 27 de febrero.
Thomas Cassuto llegó a Chile hace dos años, en el seno de la Compañía Marítima de Transporte, Compañía General Marítima (CMA CGM). Es Director Regional para toda la costa oeste de América del Sur, de Colombia hasta el extremo de Chile, de esta empresa Francesa, tercer grupo mundial de transporte marítimo en contenedores. Vende sus prestaciones de transporte en el mundo entero. Desde Chile, despacha principalmente materias primas (frutas y verduras, salmón, cobre, madera, etc.) y vino e importa productos terminados (bienes de consumo, piezas de repuesto, automóviles, etc.), reflejando perfectamente los intercambios comerciales chilenos. A diferencia que a través de CMA CGM Chile importa tanto como exporta.
Hace sólo un año, Thomas solicitó el establecimiento de un plan de emergencia que consistía en establecer acciones reflejas en caso de eventos de gran magnitud: "Antes de Chile, yo trabajaba en Miami donde se había creado un plan de emergencia por los huracanes. Me pareció coherente seguir la misma lógica considerando que Chile es una zona fuertemente sísmica", explica él. Sin embargo, no pensó que podría servirle tan pronto…
Relato de una noche de terror El sábado 27 de Febrero a las 3h30 de la mañana, el navío CMA CGM Pacífico estaba anclado en el puerto de San Antonio. El terremoto sacudió la tierra firme. A las 4.30 hrs. de la mañana, una hora más tarde, el agua comenzó a retirarse. Ya era demasiado tarde para resguardarse en alta mar. El tsunami llegó rápidamente y provocó un cambio rápido del nivel del mar y de las corrientes peligrosamente violentas e impredecibles. El CMA CGM Pacífico tuvo suerte, sólo tuvo daños parciales y los contenedores a bordo no sufrieron. Pero la ola hizo desaparecer 168 casas y dañó 40 embarcaciones en el puerto de San Antonio.
Al mismo tiempo, en Santiago, la oficina de CMA CGM, fletador del CCPacífico, sufrió también las sacudidas del sismo. Situada en el piso 17 de un edificio en la comuna de Las Condes, sólo sufrió daños leves. Al día siguiente, se envió a un informático al lugar para reinstalar los equipos de comunicación. El lunes todo estaba operando nuevamente. El plan de emergencia había sido lanzado.
Cuando ocurrió el evento, los equipos de CMA CGM reaccionaron rápidamente. En cuatro días, el CCPacífico, fue reflotado y fue la primera nave de San Antonio que retomó sus operaciones y en cargar sus contenedores. En perspectiva CMA CGM, a semejanza de sus clientes, vivirá algunos meses complicados. En el puerto de San Vicente, no lejos de Concepción, la compañía importa actualmente cuatro veces menos que antes. Las exportaciones también disminuyeron ya que la región Sur, gran productora de materias primas, fue fuertemente afectada por el sismo. Sin embargo, se prevé un fuerte aumento de las importaciones de materiales necesarios para la reconstrucción del país. "El escenario podría haber sido peor", hace notar Thomas Cassuto. La extrema rapidez para levantarse ha sido posible gracias a las formidables capacidades de organización y a la reactividad de los chilenos. La comunicación volvió muy pronto y los servicios no fueron interrumpidos. "Chile reaccionó muy rápido y supo manejar la situación, lo que nos permitió hacer lo mismo" concluyó-él.
Declaraciones obtenidas por Chloé Geiss (www.lepetitjournal.com/santiago)
Segun la ley nº 19.518, las empresas que tributan en Chile tienen derecho a reducir de sus impuestos hasta el 1% del total de las remuneraciones imponibles anuales de sus trabajadores, invirtiendo en capacitación. El OTIC Franco Chileno los apoya en la gestión óptima de este derecho.