
Tras años de larga reflexión, Francia va a adquirir sus primeros parques eólicos offshore.
El lunes 12 de julio, el Gobierno presentó las modalidades de su licitación para la realización, de aquí al 2015, de cinco parques eólicos en plena mar, que se caracterizarán concretamente con 600 turbinas instaladas en las costas francesas, lo que representa una potencia total de 3000 MW.
Una segunda licitación se lanzará en abril del 2012, para una potencia equivalente. En el plano medioambiental, el objetivo es de alcanzar el 20% para la parte energías renovables de la matriz energética francesa, como lo tiene previsto el Grenelle de l’Environnement.
Por lo que concierne la economía, el Gobierno apuesta sobre un desarrollo del sector eólico, con 10 000 empleos creados. Pero en realidad, estas licitaciones deberán en primer lugar beneficiar a los grandes grupos industriales franceses del nuclear así como a los líderes extranjeros del eólico y muy poco a las Pymes.
En el Hexágono, los principales actores del sector eólico, que sea terrestre o marítimo, son efectivamente casi todos los que se destacan en el nuclear. Son empresas cotizadas en el CAC 40, muchas veces con capitales estatales: Areva (número 1 del nuclear), EDF, GDF Suez, Alstom (el grupo de infraestructuras de transporte). Dos consortium ya se posicionaron para la licitación del Gobierno y reunen a los dos primeros del sector de Edificación y Obras Públicas: Vinci y Bouygues.
Los sitios de instalación son Saint-Brieuc (Côtes-d’Armor), Courseulles-sur-Mer (Calvados), Fécamp y Tréport (Seine-Maritime) y Saint-Nazaire (Loire Atlantique).
Desafortunadamente estas licitaciones dejarán pocas oportunidades a las Pymes francesas cuya vocación reside únicamente en el eólico, como Converteam, Rollix Defontaine o Leroy-Somer. “Viendo la importancia de las licitaciones, de varios miles de millones de euros cada una, solo los grandes grupos industriales, que quieren diversificar su actividad, son capaces de poner el dinero sobre la mesa”, justifica Philippe Gattet, director de estudios en Xerfi.
“Las empresas francesas son ausentes de los sectores industriales con fuerte valor agregado. Porque en el eólico, los tres cuartos del precio son captados por las turbinas, cuya tecnología no está presente en Francia. Al final, las licitaciones van a favorecer mayoramente a los grupos industriales extranjeros”, añade Philippe. Dentro de los países que fabrican este tipo de material, encontramos en primera posición a Alemania.
Sin embargo, tal proyecto industrial va sin duda generar empleo en Francia. “El desarrollo del sector eólico onshore ya creó 10 000 empleos y hace vivir cerca de 250 pymes subcontratadas. Podemos esperar que el offshore genere las mismas necesidades, desde la instalación del parque hasta su mantención”, asegura Nicolas Wolf, presidente de France Energie Eolienne, la rama eólica del síndicato de energías renovables. El Ministerio de Energía cuenta así con la creación de 10 000 empleos directos en offshore de aquí a 2020.
Fuente: lemonde.fr, el 12 de julio
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