El centro de esquí Portillo, frecuentado en un 80% por brasileros, argentinos y norteamericanos, no es el destino espontáneo de los franceses residentes en Chile, demasiado mimados por la cercanía de las estaciones de esquí que distinguen a la capital. Sin embargo, bien vale la pena ir a Portillo, situado a dos horas y media de Santiago, siempre y cuando tenga un buen nivel de esquí.
Hable del centro de esquí de Portillo frente a un esquiador francés senior; inmediatamente le responderá: “Copa del mundo, Jean Claude Killy, 1966”. Mucho antes que Isla de Pascua o San Pedro de Atacama, incluso mucho antes que la dolorosa historia del país, para ellos Chile estaba representado por Portillo, con sus competencias en pleno verano europeo, sus pendientes vertiginosas y su proximidad a la cima más alta de América Latina. El centro de esquí más antiguo de América del Sur, data de 1930 y ¡algunos de sus andariveles también!, tiene un encanto "retro", del tiempo en que los deportes de invierno se dividían entre lo “chic” (tipo Mégève) y el espíritu de montaña (tipo Chamonix). Portillo con sus pendientes verticales, su único hotel, sin apariencias e ignorante de la moda del snowboard, forma parte de estos últimos.
Apenas más lejos que La Parva, Portillo, a 160 km. de Santiago, se puede considerar para un día intenso de esquí si se levanta temprano. Está situado casi en la frontera con Argentina y por el camino que lleva al centro transitan muchos camiones, por lo tanto hay que considerar un mínimo de dos horas y media para llegar a las pistas. Pero el entorno es tan sublime que el tráfico se olvida. Situado justo detrás del Aconcagua (la cima más alta de América Latina, 7000 metros), el centro mismo, compuesto únicamente por un inmenso hotel (a 2800 metros de altitud) y de algunos chalet, está inserto entre rocas y al borde de una gran laguna. Consecuencia: pendientes vertiginosas y nieve tipo “polvo” y fría, digna de Los Andes. En Portillo no encontrará solamente pistas negras sino una especie de súper negras, reservadas a los « expertos » como lo indican los letreros, dicho de otra forma pendientes de cerca de 80% que dan la impresión de sumergirse literalmente en la laguna.
Escalofríos garantizados
Escalofríos garantizados, aún cuando los hombres a cargo de la seguridad son más bien relajados. Nadie pregunta cual es su nivel, indicándole la dirección del infernal « Lake run » o del « Cóndor » endiablado. Al contrario, en caso de problema, el servicio de pistas da muestras de ser diligente y competente.
Como conclusión, para los buenos esquiadores, es EL centro de Chile, que le hará olvidar los Alpes, aún cuando la propiedad es más bien pequeña en comparación con nuestros centros “multivalles”: cuatro telesillas, cuatro teleskis y cuatro “va et vient”, especie de andarivel que se toma de a 4 o 5 de frente y que sube las pendientes más pronunciadas, recto y a toda velocidad, ¡apasionante!
Por el contrario, para los snowborders no es tan fantástico ya que los caminos de conexión entre las pistas son poco fluidos, incluso francamente imposibles, una vez más el lado deportivo que caracteriza al centro. Además, no hay un “Snowpark” para jugar a los acróbatas. Un buen consejo, sólo lleve a Portillo a sus (buenos) amigos deportistas, deje a los excursionistas y a los miedosos en la casa y ¡aproveche un día espectacular!
Práctico: Para llegar, bus hacia Portillo los miércoles y sábados, salida a las 7.15 hrs. “Ski Total”, Omnium, Apoquindo 4900, Las Condes. Sin reserva. 20.000 pesos. Tel.: 246 01 56
En auto: Debe prever cadenas, incluso si no las utiliza, los carabineros a menudo solicitan verlas (arriendo posible en la subida). Estado del camino: (56-2) 361 7000.
Acceso: Desde Santiago: Tomar la “Ruta 5” hacia el norte, alrededor del km. 30, tomar “Los Andes”. La ciudad situada a 60 km. del centro puede servir de parada, económica, para la noche. El hotel Portillo toma prioritariamente reservas por la semana.
Segun la ley nº 19.518, las empresas que tributan en Chile tienen derecho a reducir de sus impuestos hasta el 1% del total de las remuneraciones imponibles anuales de sus trabajadores, invirtiendo en capacitación. El OTIC Franco Chileno los apoya en la gestión óptima de este derecho.