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ENCUENTRO - El "Théâtre du soleil"

Liliana Andreone, encargada de las relaciones públicas del «Théâtre du Soleil», mítica compañía de teatro parisina, llegó la semana pasada a Santiago para presentar a esta singular compañía, que prepara una obra que debería ser el evento del festival de teatro “Santiago a mil” en el 2012. Fue la ocasión para lepetitjournal.com de encontrarse con Andrea Marchant, actriz chilena de 33 años, recientemente incorporada a la compañía.

 

En los años 1960, diez apasionados jóvenes, entre los cuales se encontraba Ariane Mnouchkine, decidieron proponer « otro teatro ». Crearon entonces la compañía “Théâtre du Soleil”, instalada desde entonces en La Cartoucherie, fábrica abandonada en pleno corazón del bosque de Vincennes, muy cerca de París. Todavía hoy día, la compañía es un OVNI, reconocida mundialmente, en el mundo del teatro. De la escritura de la obra hasta la recepción de los espectadores por la compañía, los métodos de trabajo son inéditos. Ariane Mnouchkine, exigente directora, se basa en las proposiciones de los actores. Para Los Náufragos de la loca esperanza, su última creación, algunas escenas se escribieron a partir de una misteriosa novela póstuma de Julio Verne, luego los comediantes dan libre curso a su imaginación y a su interpretación para crear el resto del espectáculo. Cada pieza es en efecto el resultado de un trabajo colectivo y las 80 personas de la compañía reciben el mismo salario.

“Trabajamos todos juntos y en todos los frentes », explica Andrea. En efecto, montar la obra no es la única función de los comediantes. Limpieza, decoración, maquillaje: los actores son polivalentes y pasan por todos los puestos. Por ejemplo, Andrea comenzó tomando las reservas antes de formar parte del espectáculo y cada tarde de representación, los comediantes se visten de mozos para recibir a los espectadores que vienen a cenar a La Cartoucherie antes de asistir a la pieza. Esta cercanía con el público resume todo el espíritu del Théâtre du Soleil.

Determinación

Un espíritu que literalmente cautivó a Andrea a su llegada a Francia, en 1999, cuando asistió a ver la obra “Tambores en el dique”. Luego, la actriz trabajó en varias pequeñas compañías siempre con la misma admiración por el « Théâtre du Soleil ». En 2002 y 2008, participó en dos prácticas en La Cartoucherie con los miembros de la compañía: “Después de mi última práctica, no podía dejar ese lugar y esas personas, entonces ayudé a ordenar el material utilizado durante la práctica”, cuenta la actriz. Una semana más tarde, comenzaba otra práctica. Hizo todo para participar en ella, incluso convencer en persona a la imponente Ariane Mnouchkine. “¡Estaba tan impresionada! Pero no tenía nada que perder”, recuerda Andrea. La directora primero se negó pero luego frente a su insistencia, aceptó su presencia como observadora. Pero Andrea rápidamente se hizo útil ayudando a peinar y a maquillar. Una vez adentro de La Cartoucherie, observó también el proceso de creación de la obra Los Náufragos de la Loca Esperanza en 2009. “Al final, estaba todos los días de la semana en La Cartoucherie", cuenta ella.

Su determinación terminará por dar sus frutos. En diciembre de 2009, Ariane Mnouchkine le propone ocuparse de las luces seguidoras, la iluminación que sigue a los actores en escena, para Los Náufragos de la Loca Esperanza. “Es a partir de ese momento en que entré realmente en la compañía y que comencé a formar parte del espectáculo”, sonríe Andrea. Como nada se hace normalmente en el Théâtre du Soleil, todas las tardes de representación, Andrea vestida con traje maneja las luces seguidoras sobre una torre situada al medio del público. Ahora, sólo le queda una etapa que traspasar: “Me gustaría realmente ser considerada para un papel dentro de la obra, pero no se si sería capaz de trabajar como ellos en la práctica”, explica ella. Antes de agregar “Después de once años de búsqueda teatral, finalmente encontré mi camino y un maestro con quien trabajar”. ¡De alguna manera un lugar en “Au soleil”!

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