Un mega desafío de remediación de suelos con firma Séché

¿Puedes imaginar 26.000 m2 de faena, algo así como dos canchas y media de fútbol, completamente cubiertas con carpas y cuyo fin es aislar los trabajos de recuperación y remediación de suelos contaminados para desarrollar un complejo deportivo de gran escala en el área metropolitana de la ciudad de París? Pues bien, ese es el desafío que está realizando Séché Environnement, nuestra casa matriz.

Además de la extensión y la gran envergadura de las obras, existen otros elementos que hacen compleja la faena. Este antiguo parque industrial, de fines del siglo XIX, tuvo una especial presencia de empresas de producción de gas que dejaron trazas de hidrocarburos, solventes y metales en el suelo en distintas profundidades y concentraciones, lo que implica excavaciones de hasta 14 metros de profundidad. A lo anterior, se le debe sumar el hecho de que el terreno a remediar se ubica al lado de una autopista, de la línea 13 del metro y del Stade de France, el estadio de fútbol más importante de Francia.

Las magnitudes de la obra hablan por sí solas. Un movimiento de tierra de 165.000 m3, equivalentes a 50 piscinas olímpicas. La evacuación de 30.000 m3 de tierras contaminadas por carretera y por vía fluvial hacia instalaciones de tratamiento y recuperación, sólo por nombrar algunos de los desafíos.

Memoria de 150 años de actividad gasística: los retos de descontaminar y rehabilitar

La zona en cuestión, denominada Plaine Saint-Denis, al norte de París, albergó, desde fines del siglo XIX, la fábrica de gas Landy, quien construyó tres gasómetros. Estas impresionantes instalaciones, de más de 60 metros de altura y 70 metros de diámetro, dominaron este paisaje durante casi un siglo. Fueron demolidos a finales de los años ‘70 para permitir la creación del centro de investigación de Gaz de France, actual Engie. En 2019, se realizaron las últimas actividades vinculadas a estas instalaciones, quedando suelos que guardan la memoria de casi 150 años de actividad gasística.

Antes de comenzar las obras en octubre de 2020, se realizaron estudios de diagnóstico para identificar con precisión todas las zonas contaminadas, que luego se reprodujeron en un mapa tridimensional. El diagnóstico del subsuelo del antiguo emplazamiento reveló trazas significativas de hidrocarburos, solventes y metales en una zona en particular, a varios metros de profundidad. La contaminación afectó también a las aguas subterráneas que se encontraban en contacto con el terreno contaminado.

Se eligió la técnica de excavación del suelo para limpiar y sanear el lugar, ya que es el proceso más rápido y eficaz para este tipo de sitios. Las primeras maniobras implican excavar la tierra limpia antes de llegar a los primeros elementos contaminados, situados entre 3 y 14 metros de profundidad. Posteriormente, se toman muestras del suelo y se envían a un laboratorio externo especializado y certificado, que comprueba si la calidad del suelo se ajusta a lo previsto en el plan de descontaminación.

El suelo contaminado es evacuado a las instalaciones de tratamiento y recuperación y se sustituye por escombros triturados de la obra de demolición y tierra sana excavada, permitiendo el reciclaje del material. El suelo contaminado, con un volumen total de 30.000 m3, se procesa en varias instalaciones especializadas de tratamiento y recuperación de Séché Group.

Por otra parte, las aguas subterráneas, situadas a unos diez metros de profundidad y que no se utilizan como agua potable, son bombeadas por equipos especializados de Séché Environnement para limpiarlas y eliminar todo rastro de hidrocarburos. El agua se bombea a un ritmo de 50 m3/h y se trata en una planta de procesos antes de verterla a la red de aguas lluvia. Retirar y tratar el agua contaminada, permite que el nivel piezométrico (profundidad del agua) baje y, por tanto, que la descontaminación alcance el nivel deseado.

Los retos de protección del entorno y la seguridad de las y los colaboradores Séché

Cuando la tierra excavada entra en contacto con el aire, algunos de los hidrocarburos que contiene el suelo se evaporan. Los riesgos asociados a estas emisiones se cuantifican durante los estudios previos, lo que permite definir las medidas de protección y contención adecuadas.

Por ello, las excavaciones se realizan integralmente bajo enormes carpas que cubren 26.000 m2 y soportadas por 90 pilotes de 14 metros de profundidad, quedando así confinada la totalidad de la obra para evitar las emisiones atmosféricas de contaminantes, material particulado y las molestias por olores. El aire de la carpa se renueva y se trata mediante sistemas de insuflación, extracción y tratamiento.

Por su parte, las y los colaboradores Séché llevan todos sus Elementos de Protección Personal (EPP) necesarios. Trajes con máscara de ventilación asistida con filtro, detector multi gas, traje de protección sobre la ropa de trabajo, guantes, botas de seguridad, entre otros. Además, los vestidores están equipados con una zona de descontaminación antes de la entrada (zona roja) y sectores sucesivos (zona naranja y zona verde) que permiten cambiarse de vestimenta en total seguridad. De igual modo, las cabinas de los vehículos están presurizadas, con sistemas de filtración específicos.

Hay que destacar que, al igual que en todos los centros de Séché Group, se han aplicado medidas sanitarias relacionadas con Covid (recordatorio de medidas de barrera, aforos, refuerzo de la limpieza de locales y vehículos, entre otros).

Un seguimiento medioambiental muy riguroso y un enfoque de economía circular

Cada lote de suelo excavado se controla permanentemente con muestras y un seguimiento muy preciso de los movimientos del suelo, asegurando la trazabilidad en todo momento. Toda la tierra contaminada se envía a la línea de tratamiento especializada y se almacena temporalmente en un área impermeable dentro de las carpas antes de ser retiradas. También se han instalado sistemas de nebulización para evitar el polvo y otros materiales particulados. Para realizar posteriormente la cobertura y reposición de los suelos, se utilizará tierra reutilizable como relleno, así como escombros triturados de la obra de demolición, aplicando los principios de economía circular.

Por último, el ruido y las vibraciones también se controlan regularmente, así como la calidad del aire, tanto dentro como fuera de las carpas.

Este proyecto demuestra la confianza de Métropole du Grand Paris en la experticia y más de 30 años de experiencia de Séché Environnement en materia de remediación y rehabilitación de suelos contaminados. Después de 14 meses de trabajo, la obra estará concluida.

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